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Hablo, luego pago

Arly Faundes y Max Alberto Gonzales

Especial Movilidad / Telefonía celular: Falta de competencia y de demanda eleva a las alturas los precios del roaming en América Latina.

El italiano Vincenzo Dragone es un ejecutivo de la era de la globalización. Vicepresidente senior de la fabricante de software Computer Associates (CA) para América Latina, Dragone deja su base en São Paulo una vez por trimestre para visitar cada uno de los países de la región y la sede de CA en Nueva York. En esa vida de viajes, el ejecutivo tiene un compañero fiel: un teléfono SonyEricsson T610. ¿Su gracia? Puede ser usado como si fuese un teléfono celular local en cualquier país visitado. Incluso en Europa, Sudáfrica y Australia, donde el ejecutivo ya lo ha probado. "Está claro que [el servicio] cuesta caro", dice Dragone. "Pero es muy bueno porque te ayuda a estar localizable. Y hago llamadas locales con tarifas locales".

El servicio que Dragone usa es un viejo conocido de los ejecutivos que viven en tránsito: el roaming. Como dice el verbo en inglés, es el acto de viajar y caminar sin destino. Sin embargo, para las operadoras de telefonía móvil, no debiera ser un destino incierto. Ellas ofrecen al cliente la facilidad de usar su aparato fuera de su región geográfica de origen, transportando la llamada a redes celulares de otras operadoras. La facilidad tiene un costo alto por minuto, pero es vista con pragmatismo por el italiano. "Mi cuenta es alta, pero se justifica", dice el vicepresidente de CA.

La razón que encarece al roaming es una combinación técnica y otra comercial. Para funcionar, el teléfono del usuario debe trabajar en la misma frecuencia del espectro electromagnético (800, 900, 1.800 o 1.900 MHz) y en el mismo padrón tecnológico (CDMA, GSM o TDMA) que las operadoras del país que visita. Pero el que cobra por esa llamada no es su empresa de siempre, sino una eventual que aprovechará de rentabilizar al máximo esa transacción. "Es obligación legal de las operadoras ofrecer roaming", dice Rubens César Nicoluzzi, director de la consultora de telecomunicaciones FastMind, de São Paulo. "Pero ellas ven eso como una inversión para un usuario de la competencia que está usando la red de él" .

Según Nicoluzzi, el usuario que viaja mucho y quiere estar conectado necesita escoger un teléfono que funcione en varias bandas, como los dual-band, tri-band y hasta cuadri-band, y rezar para que la red digital esté disponible. "A veces la antena (ERB, estación radio-base) está llena", dice Nicoluzzi. En esos casos, las operadoras acostumbran redireccionar al visitante a la red analógica, en que la batería del aparato se descarga en menos de dos horas. "Una conversación de 15 minutos acaba con la batería, que se calienta demasiado", agrega.

La fuente de todas estas dificultades es la escasa competencia que hay en el servicio roaming en América Latina. En general, cada país tiene una operadora CDMA compitiendo contra una GSM. Pero los celulares de un padrón no funcionan en otro. "Con un duopolio o triopolio en el país que se visita, el usuario tiene pocas opciones", dice Nicoluzzi. "Así, las operadoras cobran lo que quieren".

En este escenario, los que tienen aparatos GSM corren con ventaja. Así lo comprueba el mismo Dragone, cuyo aparato es GSM y tiene un chip SIM card que guarda las informaciones personales del usuario, como el número y la lista de contactos. "Los teléfonos GSM son más económicos", dice el colombiano Erasmo Rojas, director para América Latina de la organización 3G Américas, que reúne a operadoras y fabricantes del padrón GSM. A fines de 2004, el número de teléfonos GSM en la región llegó a 61 millones, mientras que los CDMA alcanzaron a 42 millones. El crecimiento de los suscriptores de GSM fue de 168% el año pasado en la región, impulsado por las operadoras del mercado brasileño (América Móvil/Claro, Oi! y TIM).

LLAMADAS GLOBALES. Un usuario latino que viaja a Europa o Estados Unidos necesita sólo prender el celular cuando llega al aeropuerto para que éste funcione. "Lo único que necesita hacer es chequear previamente la banda de frecuencia del país que va a visitar y ver si su teléfono opera en ella", dice Juan Cristóbal de Marchena, subgerente de productos y servicios de la chilena Entel PCS, en Santiago. La empresa, que fue recientemente vendida por Telecom Italia al fondo chileno de inversiones Almendral, tiene un acuerdo con 180 operadoras de todo el mundo. Asociada a las operadoras de TIM en América del Sur, Entel PCS ofrece el servicio corporativo One Rate que permite al usuario hacer llamadas con una tarifa única en cualquier país de esta región.


En Chile, uno de los mercados más competitivos de la región, la subsidiaria de la española Telefónica Móviles –que adquirió la operación local de BellSouth– también tiene la ventaja de pertenecer a un gran grupo internacional. "Eso nos permite tener precios más competitivos en los destinos preferenciales de nuestros clientes, como Argentina, Perú y Brasil", dice José Miguel Torres, gerente de productos y servicios de Telefónica Móviles, en Santiago.

Teóricamente, la facilidad en el roaming sería una ventaja indiscutible del padrón GSM sobre el CDMA, en términos de competencia y menores precios. Pero hasta en Europa las operadoras programan los aparatos para que reconozcan primero las redes asociadas antes que las de la competencia. "Comercialmente esto tiene sentido", dice Carlos Rivera, presidente de desarrollo de negocios para América Latina de Qualcomm, en Miami.

Qualcomm es la dueña del padrón CDMA, cuyas operadoras tienen el roaming más caro y complicado. Cuando el cliente llega al aeropuerto, en un destino no cubierto por su operadora, debe programar el teléfono para usar la red digital y evitar que la red utilizada sea la analógica, la opción generalmente usada por las operadoras para el roaming.

Una obstáculo que evita que las operadores tomen en serio al roaming es el poco dinero que genera: sólo el 2% de sus ingresos. "Como no es una venta muy significativa, las operadoras no invierten para ofrecer el servicio a grandes escalas", dice Nicoluzzi, de FastMind. Rivera, de Qualcomm, concuerda. "Creo que por esto las operadoras CDMA no ponen mucho énfasis para hacer acuerdos de roaming", dice.

En Europa, las operadoras GSM también tienen sus obstáculos. La inglesa Vodafone hace que sus redes sean reconocidas automáticamente antes que las de la competencia, aunque navegando por el menú del aparato, el usuario puede optar por otras redes. Para combatir a Vodafone, la francesa Orange, la española Telefónica MoviStar, la alemana T-Mobile y la italiana TIM crearon la alianza FreeMove, que permite la comunicación libre entre usuarios de las operadoras en varios países europeos. En América Latina no hay noticias de ninguna alianza de este tipo.

Para 2010, el antagonismo entre CDMA y GSM dará lugar al padrón de tercera generación (3G) UMTS/WCDMA, una mezcla mejorada de lo mejor de las dos tecnologías. En el mercado estadounidense no es necesario esperar tanto para tener un teléfono global. La operadora norteamericana Verizon ya vende el modelo WorldPhone SCH-a790, de la coreana Samsung. El teléfono funciona en áreas de cobertura CDMA, en EE.UU., y en GSM en otros países, donde la tarifa cobrada por minuto es de US$ 1,29, más la tarifa de llamada de larga distancia. ¿Caro? "Roaming siempre es caro", dice Rivera, de Qualcomm.

Sin duda, es uno de los mayores avances de telefonía móvil. Y aunque es caro, ciertamente cuesta menos que la opción que tenían los ejecutivos antes del roaming: viajar con dos, tres, hasta cuatro teléfonos en el maletín. "Me rehusé", dice Vincenzo Dragone, recordando esas gestiones que la empresa hacía para que él fuera localizado durante los viajes por América Latina. "Imagina el riesgo de pasar la aduana con cuatro celulares". Sin contar este riesgo inusitado, definitivamente el precio del roaming es un pequeño costo de la globalización.]


America Economia - Argentina, April 19, 2005 -
19/04/2005 - América Economía